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El juez Emilio Calatayud

juez emilio calatayudHoy hablamos de jueces, en concreto de el juez Emilio Calatayud se le conoce como el juez de las sentencias ejemplares. Sus resoluciones son de sentido común e innovadoras. Por ejemplo: condenó a un Hacker a impartir 100 horas de clases de informática por haber entrado en los ordenadores de varias empresas y provocar daños de unos 2000 euros.

El juez Emilio Calatayud está al frente del Juzgado de menores de Granada. Sus sentencias son educativas, curiosas y ejemplares. Su filosofía es que no solo hay que castigar sino también educar y reinsertar.

En varias entrevistas ha asegurado que no hay condena más dura para un menor que sacarse la ESO, o aprender a leer. Entiende que no todas las personas que cometen un delito son delincuentes, y más cuando se trata de menores. Se pueden reparar delitos sin quitarles la libertad a los menores, aunque en ocasiones es inevitable no internar a algunos de los menores que acuden a su juzgado.

Sentencias ejemplares

Algunas de sus condenas más curiosas:

  • Condenó a 100 horas de servicios a la comunidad y acompañar a un policía local, además de prohibirle conducir ningún vehículo en seis meses, a un menor que fue detenido por conducción temeraria y sin permiso de circulación.
  • Obligó a aprender a leer y a escribir a un joven analfabeto acusado de robar material de construcción.
  • Si maltratas a un sin techo, repartirás comida entre indigentes.
  • Si pegas a otro chaval porque te miró mal, limpiarás cristaleras de edificios públicos para que sepas de verdad lo que es que te miren mal.
  • Si te gusta prender fuego, te irás de turno con los bomberos.

Y así un sin fin de resoluciones que apuestan por la reinserción y no solo por el castigo.

Condenado a escribir una redacción

Un menor fue llevado ante los tribunales por componer una canción, subirla a las redes sociales en la que insultaba a sus profesiones, entre otras cosas les acusaba de fumar hachís. Fue denunciado por injurias graves. Emilio Calatayud decidió condenarle a escribir una redacción sobre la utilización positiva de las nuevas tecnologías de la comunicación, castigándole con rehacer la canción e incluyiera elogios a sus maestros.

Dibujar un cómic

Un chico fue pillado conduciendo su ciclomotor sin el seguro obligatorio en agosto de 2002. Un año después, el joven aceptaba la sentencia del juez de menores de Granada: dedicar 50 horas de trabajo a contar en viñetas la historia de los hechos y a realizar varias visitas a la planta de traumatología del hospital de Granada. El resultado fue un cómic de 15 folios y el chico ya tiene seguro. El juez quería que reflexionara sobre la barbaridad que supone conducir sin seguro.

Aprender un oficio

La última sentencia que ha causado expectación ha sido el caso de un joven que robó en una peluquería dinero y un secador. El juez le ha condenado a aprobar un curso de estilismo y a cortarle el pelo como examen final.

Decálogo para crear un delincuente

Emilio Calatayud siempre ha sido muy crítico. Ha escrito un decálogo sobre cómo formar a un pequeño delincuente, ironizando y denunciando el uso de las nuevas tecnologías por parte de los menores y como los padres tienden a crear jóvenes caprichosos, sin límites.

En varios medios de comunicación ha explicado casos graves de menores que han pegado a sus padres por quitarles el móvil o dejarles sin internet. Igualmente ha dicho que no hay que confundir una colleja con un maltrato. En varias entrevistas relata lo siguiente:

De niño me daban “pescozones” y ahora se trata con excesivo celo a los hijos:”Cuando yo tenía cuatro años y eran las dos de la tarde, mis padres: ‘Niño, cómete la sopa’. Y el niño, que soy yo: ‘No me la como’. Pescozón al canto y te comías la sopa. Si no te comías la sopa, te merendabas la sopa. Y si no te merendabas, la sopa te la cenabas. Así que a las diez de la noche la sopa estaba tomada… Ahora llega el padre posconstitucional, que soy yo (porque yo, como persona, soy preconstitucional y como padre soy posconstitucional), con mi hijo de cuatro años que dice que no se quiere tomar la sopa. Y yo le digo: ‘Yo creo que te debes comer la sopa, porque si no entramos en un periodo de anorexia perjudicial para tu salud. No obstante tú decides’. Total, que ni se come, ni se merienda, ni se cena la sopa. Al final tiramos la sopa y le hacemos al niño un par de filetes con patatas fritas”.

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